Historias para Crecer

Nice girl holding flower in rape field

LA CHARCA

Un día, un halcón dijo a un pato: “Ven a vivir en el prado. Aquí conocerás la felicidad. Deja tu charca y ven conmigo.” El pato respondió: “¡Vete! ¡Para los de nuestra especie, el agua es el castillo de la alegría!” Para el pato de nuestro ego, Satanás es como el halcón. ¡Piénsatelo dos veces antes de dejar tu charca!

LA CORTEZA DE LAS COSAS

Ibrahim Edhem reparaba un desgarrón en su abrigo, sentado a la orilla del mar. Pasó por allí el emir del país, que era un ferviente admirador de este sheij. El emir se puso a pensar: “He aquí un príncipe que ha abandonado su reino. He aquí un rico que ha abandonado sus bienes. Ahora sufre por su indigencia. ¡Era un sultán y ahora remienda su abrigo, como un pordiosero!” Ibrahim Edhem había captado estos pensamientos y, de pronto, dejó caer su aguja al mar. Después se puso a gritar: “¡Oh, vosotros, peces! ¿Sabéis dónde se encuentra mi aguja?” Al instante aparecieron millares de peces y cada uno de ellos tenía una aguja de oro en su boca y le decía: “¡Toma tu aguja, oh sheij!” El sheij se volvió entonces hacia el emir y le dijo: “¿Qué reino es el mejor? Esto no es sino un signo exterior. Perderías la razón si conocieses la esencia de este reino. De la viña sólo un racimo de uva llega a la ciudad, porque la viña no puede transportarse a ella. ¡Sobre todo si esta viña es el jardín del Amado! Este universo no es más que una corteza.”

EL PREDICADOR

Había un predicador que, cada vez que se ponía a rezar no dejaba de elogiar a los bandidos y desearles toda la felicidad posible. Elevaba las manos al cielo diciendo: “¡Oh, Señor: ofrece tu misericordia a los calumniadores, a los rebeldes, a los corazones endurecidos, a los que se burlan de la gente de bien y a los idólatras!” Así terminaba su arenga, sin desear el menor bien a los hombres justos y puros. Un día, sus oyentes le dijeron: “No es costumbre rezar así! Todos estos buenos deseos dirigidos a los malvados no serán escuchados.” Pero él replicó: “Yo debo mucho a esa gente de la que habláis y por esa razón ruego por ellos. Me han torturado tanto y me han causado tanto daño que me han guiado  hacia el bien. Cada vez que me he sentido atraído por las cosas de este mundo, me han maltratado. Y todos esos malos tratos son la causa por la que me he vuelto hacia la fe.”