El Blog de Alejandra / ¿Cuál es la emoción…?

¿Cuál es la emoción…?

¿Te has puesto a pensar cuál es la emoción que más te ha ayudado?

En los encuentros que he tenido con públicos diversos durante los talleres de Educación Emocional que he impartido, las emociones que se mencionan con más frecuencia como las más útiles son el miedo y la ira. Al solicitar a los participantes que compartan el porqué, comentan que son las que los han ayudado a salir adelante, a impulsarlos, a sacarlos de su zona de confort.

Cinco son las emociones que se mencionan como básicas o primarias por diversos autores (aunque hay quien asegura son seis otros que cuatro): el miedo, la ira (rabia), la tristeza, la alegría, el disgusto (esta última también la encontramos como asco). Hay quien distingue las emociones de los sentimientos, ya que unas preceden a las otras.

Cito a Antonio Damasio (2016), neurólogo de origen portugués  quien precisa: “tenemos emociones simples que promueven sin dificultad la supervivencia de un organismo, y de este modo pudieron persistir fácilmente en la evolución.”

Acerca de todos los organismos vivos Damasio dice: “…nacen con dispositivos diseñados para resolver automáticamente, sin que se requiera el razonamiento adecuado, los problemas básicos de la vida”. Esto quiere decir, las emociones primarias son mecanismos de supervivencia; luego vienen otros tipos de emociones como las de fondo: entusiasmo o desánimo; y, finalmente, las sociales: vergüenza, envidia.

Otros autores, categorizan a las emociones como positivas o negativas…Me gusta pensar que todas las emociones (independientemente de la polaridad) nos ayudan.

De acuerdo a Salovey y Mayer (1997) un primer paso para aprender a gestionar las emociones sería la habilidad para identificar en el cuerpo la emoción; por ejemplo, cambios químicos: latidos más rápidos, temperatura más alta o baja, tensión en los músculos, temblor. Le sumaría, la forma particular en que tu cuerpo reacciona a la emoción; es decir, cómo la siente cada quien.

Como un experimento, en más de 20 talleres sobre emociones en que he colaborado (alrededor de 200 personas), he preguntado como sienten el miedo. Las descripciones son tan variadas; van desde un temblor en una sola rodilla, desvanecimiento, tensión, baja presión y temperatura, hasta un cosquilleo en el cuello. Lo cierto es que, con la intensidad adecuada, no paralizante, el miedo puede hasta salvarte la vida al proporcionar ese impulso necesario para escapar de la amenaza. En otras, inmovilizarte. También, el que creas en tu mente, produce los cambios químicos descritos anteriormente, sin que realmente ocurra algún peligro.

Cada vez que sepas que se desencadenó una emoción en tu cuerpo, te invito a que la percibas, la observes,  la describas, la nombres… esto a fin de ir (re)conociéndola y así, encontrar su utilidad en ti.

Alejandra Pérez Cano.

alejandra@contactoemocional.net